¿Hasta dónde ayudar económicamente a otras personas?

Hace unos días conversaba con Julia quien que me comentaba lo agobiada que se sentía debido a su actual situación financiera, sus deudas la tienen hasta cuello y sus ingresos ya no son suficientes para pagar y a la vez subsistir.  Sin embargo, me explicaba que, unos años atrás, no tenía este tipo de aprietos y angustias económicas, todo iba de maravilla.

Le pregunté ¿qué hizo que esa tranquilidad terminara?  Me respondió que un miembro de su familia entró en crisis financiera, quedando sin empleo, con muchas deudas y una familia que mantener. Así que Julia, quien se encontraba para ese momento en una “situación económica estable”, sintió la responsabilidad de apoyarlo financieramente para que él volviera a salir adelante.

Al tener un trabajo donde ha estado toda su vida y bien remunerado, sabía que los bancos siempre tenían las puertas abiertas para atenderla, por lo que su decisión fue solicitar un préstamo a su nombre para entregar los dineros del mismo a su familiar en crisis. Ella se haría  responsable del pago del crédito, hasta que las cosas estuvieran mejor y  él pudiera devolverle el dinero. Sin embargo, un préstamo no fue suficiente y fue pidiendo uno tras otro.

De eso han pasado ya varios años, su familiar nunca se recuperó de su crisis financiera, por cuál nunca le ha pagado a Julia el dinero por los préstamos realizados. Por el contrario, para Julia la situación si cambió, la mayor parte de su ingreso se ha ido en para pagar las deudas asumidas con el banco y lo que le queda de su ingreso no le alcanza para subsistir. Ahora se siente bastante agobiada porque considera que a su edad (persona mayor de 55 años) no es fácil mejorar sus ingresos.

Entonces, ¿cómo ayudar a un familiar o un amigo en una situación económica difícil, sin que ello conlleve a quien ayuda la desmejora de su situación?

Una de las “leyes espirituales del éxito” es el DAR y RECIBIR, es decir,  al ser generoso y ayudar al prójimo, estamos atrayendo prosperidad y abundancia en nuestra vida. Esta ley nos dice que el secreto para obtener lo que deseamos es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean. Sin embargo, ello no puede confundirse con terminar siendo un proveedor de otra persona sacrificando el propio bienestar.

La decisión acertada de ayudar a otras personas, no requiere sólo de la buena intención, adicionalmente es necesario conocer la realidad financiera individual, contar con un presupuesto en cual se tenga claro el flujo de ingresos y gastos mensuales – incluidas las propias responsabilidades crediticias-.  Así mismo, saber que se está cubierto y tener claro en qué rubros podemos ajustar los gastos superfluos- si es del caso- para abrir rubro a la caridad.

Es claro que no debemos dar de lo que sobra sino de lo que se tiene y una forma de asegurar que se cuenta con los recursos – en este caso, financieros – es crear el buen hábito de hacer parte de nuestro presupuesto el “rubro de caridad”, separar el porcentaje que consideremos adecuado canalizar para estas causas, por ejemplo, un 10% de nuestro ingreso o un valor fijo mensual. Lo ideal es que, al igual que con el ahorro, sean recursos que se separen antes de realizar cualquier otro gasto.

Recuerda: brindar ayuda no se trata de asumir responsabilidades financieras de otras personas, pues de esta forma no lo estamos ayudando realmente y le estamos creando una dependencia.  Los beneficiaros de la ayuda,  al ver que otros solucionan sus problemas, no se sienten motivados a  adquirir buenos hábitos financieros que les ayuden a salir del atolladero y a encaminarse por la vía del bienestar y el progreso.

One thought on “¿Hasta dónde ayudar económicamente a otras personas?

  1. Muchas gracias Ely por este y todos tus consejos,
    Los leo siempre y me nutren mucho, tocas temas que son parte de nuestra realidad y que hay que atender y darles prioridad; en especial éste que es muy frecuente en el ámbito familiar y que, de no saberlo manejar, nos crea conflictos económicos, sociales, familiares y lo que es peor, emocionales.
    Gracias por compartir con nosotros tus conocimientos.
    Laura Patricia Martínez Nogueira.
    México.

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