NO HAY QUE ENSILLAR EL CABALLO ANTES DE COMPRARLO

 

 

Me encanta cuando recuerdo estos dichos o refranes populares que, estoy segura, la mayoría hemos escuchado desde que éramos niños y que traen consigo un mensaje que puede ser aplicado a muchas áreas de nuestra vida.

Desde el punto de vista de las finanzas personales: “NO HAY QUE ENSILLAR EL CABALLO ANTES DE COMPRARLO”, se traduce en: ¡NO COMPROMETAS RECURSOS ANTES DE QUE LLEGUEN A TU BOLSILLO!

Es un error que las personas tomen decisiones financieras basadas en una expectativa de ingresos futuros, ya sea porque les hablaron de un ascenso, por un negocio que tienen entre manos, porque alguien les va a pagar un dinero que les debe o,  incluso, porque dan por sentado que el empleo actual será de por vida.

En alguna ocasión a Pedro le propusieron en una reunión hacerle un ascenso, el cual implicaba asumir más responsabilidades, pero, a su vez, el nuevo cargo traería consigo un significativo incremento en su salario. Muy ilusionado por tan merecido reconocimiento y con la expectativa de que a partir del mes que venía sería nombrado oficialmente, Pedro decidió que debía cambiar su carro ya que el status que iba a adquirir con este nuevo cargo lo ameritaba y su nuevo salario le permitiría asumir la nueva responsabilidad financiera.

Múltiples inconvenientes se presentaron en la empresa y el ascenso de Pedro nunca llegó. Sin embargo, Pedro ya estaba montado en su “nuevo automóvil”, el cuál adquirió con una deuda a 5 años, comprometiendo los nuevos ingresos que nunca llegaron. Los resultados no se hicieron esperar, en poco tiempo empezaron las llamadas de los bancos, discusiones familiares por dinero, estrés y las demás consecuencias que afectan nuestra tranquilidad y bienestar por adquirir deudas que no podemos asumir.

Me gustaría pensar que el caso de Pedro es la excepción y no la regla, pero desafortunadamente no es así. Muchas personas van por la vida tomando decisiones financieras sin un plan, basadas únicamente en la expectativa de dinero que llegará en algún momento, pero que, en muchos casos, no siempre se hace realidad.

No tener la voluntad de postergar las gratificaciones, es una de las razones por las cuales a una persona se le hace fácil comprometer recursos antes de que lleguen a su bolsillo, razón por la cual es muy importante estar revaluando nuestros hábitos de consumo y la forma en que organizamos y administramos nuestras finanzas. Recuerda “no ensillar el caballo antes de comprarlo”.

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