LOS DOLORES DE CABEZA DE SERVIR DE FIADOR O CODEUDOR

 

Eliana Bravo Vesga - fiador o codeudor

 

Muy a menudo nuestros familiares, amigos e incluso compañeros de trabajo nos solicitan favores de diferente índole y, generalmente, somos muy dados a tratar de ayudarlos, incluso hasta facilitándoles  dinero para sacarlos de algún aprieto financiero. Sin embargo, cuando el favor solicitado es el de servir de fiador o codeudor ¿cuál debería ser nuestra respuesta?

En mi concepto, esta clase de favores nos ponen en una situación muy incómoda, tanto para quien lo pide, como para quien debe tomar la decisión, pero es importante que, antes de dar alguna respuesta, tomemos nuestro tiempo para analizar con calma la situación, ya que, este tipo de favores, puede llevarnos a tener verdaderos dolores de cabeza.

Lo primero que debemos tener claro es que los términos fiador y codeudor aunque parezcan iguales, tienen connotaciones diferentes, es verdad que son figuras que funcionan como una garantía para el acreedor, asegurándole que, si no paga el deudor, podrá cobrarle a su fiador o codeudor, pero, la diferencia, es la forma en que se procede para realizar el cobro. Cuándo usted es fiador, el cobro se lo pueden hacer sólo si a la persona que adquirió la deuda le fue completamente imposible pagar por insolvencia, en cambio, si firmó como codeudor – y tengamos en cuenta que esta es la figura más utilizada- la deuda es solidaria, y por tanto es tan suya como de la persona que solicitó el crédito. Es decir ¡usted es el deudor principal de la obligación!

Teniendo claros estos conceptos, también tendrá claro el rollo en el que puede verse envuelto, así que tome en cuenta estas consideraciones adicionales antes de dar el sí:

Si es una persona casada, consulte a su cónyuge el tema, no es sano tomar estas decisiones de forma individual. Recuerde que los secretos financieros pueden crear muchas fricciones en la vida familiar, más aún, si está en juego el patrimonio.

Lo ideal es que ni nos pidan, ni tengamos que pedir este tipo de favores, pero, en caso tal, antes de asumir el riesgo, revise detenidamente las condiciones del crédito, asegúrese de que la persona a quien va a hacer este favor sea de su entera confianza, que tenga solvencia para cumplir con la obligación, indague sobre su nivel de deudas y el manejo general de sus finanzas. Recuerde que una vez firme no podrá renunciar al rol fácilmente.

Si una vez analizados a conciencia estos puntos, usted considera que no tendrá paz, le aconsejo que tenga la firmeza de decir NO, porque como dicen las abuelas “es mejor ponerse colorado un minuto que pálido toda la vida”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *