En alguna ocasión, a David le propusieron un ascenso laboral, el cual implicaba asumir más responsabilidades, pero, a su vez, traería consigo un significativo incremento en su salario. Muy ilusionado por el reconocimiento, y con la expectativa de que a partir del mes que venía sería nombrado oficialmente, David decidió que debía cambiar su carro ya que el status que iba a adquirir con este nuevo cargo lo ameritaba, y su nuevo salario le permitiría asumir la nueva responsabilidad financiera.

Múltiples inconvenientes se presentaron en la empresa y el ascenso de David nunca llegó. Sin embargo, David ya estaba montado en su “nuevo automóvil”, que adquirió con una deuda a 5 años, comprometiendo los ingresos que nunca llegaron. Los resultados no se hicieron esperar, en poco tiempo empezaron las llamadas de los bancos, discusiones familiares por dinero, estrés y las demás consecuencias que afectaron la tranquilidad y bienestar de David por adquirir deudas que no podía asumir.

Las abuelas solían decir “NO HAY QUE ENSILLAR EL CABALLO ANTES DE COMPRARLO”, estos dichos o refranes populares traen consigo un mensaje que puede ser aplicado a muchas áreas de la vida.

Desde el punto de vista de las finanzas personales, la expresión “NO HAY QUE ENSILLAR EL CABALLO ANTES DE COMPRARLO” se traduce en ¡NO COMPROMETAS RECURSOS ANTES DE QUE LLEGUEN A TU BOLSILLO!

Es un error que las personas tomen decisiones financieras basadas en una expectativa de ingresos futuros, ya sea porque les hablaron de un ascenso, por un negocio que tienen entre manos, porque alguien les va a pagar un dinero que les debe o, incluso, porque dan por sentado que el empleo actual será de por vida.

Me gustaría pensar que el caso de David es la excepción y no la regla, pero desafortunadamente no es así. Muchas personas tienen un patrón de comportamiento similar, van por la vida tomando decisiones financieras sin un plan, basadas únicamente en la expectativa de dinero que llegará en algún momento, pero que, en muchos casos, no siempre se hace realidad.

No tener la voluntad de postergar las gratificaciones, es una de las razones por las cuales a una persona se le hace fácil comprometer recursos antes de que lleguen a su bolsillo, es decir adquirir deudas improductivas, para obtener una alegría inmediata, pero sin duda alguna, en el mediano y largo plazo, sus problemas financieros los harán sentir agobiados e intranquilos.

Si cuando tienes la posibilidad de tener un ingreso adicional, automáticamente tu mente solo piensa cómo lo vas a gastar, ¡enciende las alarmas! estás frente a un patrón financiero limitante, que de forma inconsciente te está manteniendo en el círculo de pobreza, es decir, recibir ingresos para pagar deudas, gastar y volverte a endeudar.

Ahora, lo importante no es solo identificar este patrón limitante, sino tomar acciones que te permitan empezar a cambiarlo y reprogramarte financieramente, así que te dejo 3 pasos sencillos que puedes implementar:

Revalúa constantemente tus hábitos de consumo: debes empezar a ser consciente de los hábitos que, en vez de aportarte, hacen que el dinero se desaparezca de tus manos sin control, y te están impidiendo avanzar hacia una mejor calidad de vida.

Estructura un presupuesto mensual de ingresos y gastos: recuerda que dinero y presupuesto son amigos inseparables, así que todos tus ingresos independientemente de la cantidad deben pasar por este filtro y no gastes dinero que no esté incluido en el mismo, de nada sirve que estructures un presupuesto sino lo tomas como tu derrotero y vas por ahí dejándote llevar por tus impulsos.

Dale prioridad al ahorro: si haces el compromiso de pagarte a ti mismo primero, es decir, tomar un porcentaje de tu ingreso para destinarlo al ahorro antes de realizar cualquier gasto, con seguridad, cuando tengas la posibilidad de recibir un dinero adicional, automáticamente tu mente solo pensará qué porcentaje del mismo vas a ahorrar y no en qué lo vas a gastar.

Sólo la gente que logra ver más allá de los satisfactores a corto plazo y puede planear su vida en un horizonte mayor, visualizando a dónde quiere llegar, es la que logra construir su bienestar financiero. Recuerda. “Nunca debes ensillar el caballo antes de comprarlo”.

2 Replies to “El pensamiento que te mantiene POBRE sin darte cuenta”

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