¿Eres tacaño o buen administrador? Las creencias limitantes obstaculizan tu progreso.

Uno de los desafíos a los que se enfrentan las personas, cuando deciden tomar el control de sus finanzas, es el de realizar un registro diario de todos sus gastos. No importa si corresponde a una erogación de dinero que hicieron por la compra de un café, o si corresponde al pago del arriendo mensual, cualquier gasto, por pequeño que sea, debe quedar registrado.

Aunque parece un ejercicio sencillo he encontrado que muchos se sienten bastante intimidados ya que, hacer un registro de cada cosa en que gastan el dinero, los hace ver y sentir como personas tacañas.

Quienes piensan que hacer un registro de gastos es sinónimo de “tacañería” se encuentran ante una creencia limitante, que en vez de permitirles avanzar hacia la meta propuesta – lograr el control y administración de sus finanzas – los induce a cometer los mismos errores una y otra vez. Esta es una creencia que no les permite reconocer que la manera en la que piensan no se ajusta a la realidad.

Hay diferencias muy marcadas entre una persona tacaña y un buen administrador, por ejemplo:

Un buen administrador es un buen planeador, es frugal, es decir, es una persona que tiene la habilidad de gastar su dinero con prudencia y buen juicio, evitando el desperdicio y derroche. Tiene el control sobre el dinero, sabe optimizar sus recursos y siempre encuentra un equilibrio entre sus ingresos y gastos. Los buenos administradores tienen una mentalidad de abundancia y ven al dinero como un medio o una herramienta que debe ser utilizada, de la mejor forma, para mejorar en su bienestar y en el de los demás.

Por su parte, la persona tacaña vive siempre en la escasez, se queja todo el tiempo de que el dinero no le alcanza, no disfruta de lo que tiene, no piensa en compartir sus bienes con los demás, sus hábitos financieros pueden acarrearle problemas en sus relaciones. El tacaño ve el dinero como un fin y eso lo convierte en un acumulador, dista mucho de ser un buen planeador y no le gusta invertir ya que implica poner en riesgo su dinero.

Vale la pena que comprendas estas diferencias y evidencies con cuáles de las características mencionadas te identificas más.  Esto permitirá desvirtuar la creencia limitante y expandir la mente para dar cabida a pensamientos más objetivos y positivos acerca de los beneficios de ser un buen administrador.

Recuerda: si logras identificar la creencia limitante: “hacer un registro de gastos diarios es para personas tacañas” y ser consciente de que esto no aporta en tu proceso, podras tomar la decisión de desenergizarla, así empezar a enviar energía a una nueva creencia, por ejemplo: “el buen administrador tiene el buen hábito de registrar todos sus gastos” la que sin duda te generará abundancia y prosperidad.

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