¿TIENES EL HÁBITO DE PROCRASTINAR?

 

Eliana Bravo Vesga - El hábito de procrastinar

Retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables, es más cotidiano de lo que parece.

Tratándose de finanzas personales, procrastinar es un hábito muy común en  las personas. Todos sabemos que la organización financiera es un tema que se debe atender con prioridad, ya sea porque se esté al borde del abismo financiero, porque ya se cayó en él, o porque se necesita salir de la zona de confort para mejorar.  Sin embargo, la mente percibe esta tarea como algo tedioso, aburrido o abrumador, lo que hace que se posponga por actividades menos estresantes.

Con frecuencia escucho frases como: “quiero empezar a organizar mis finanzas pero no dispongo de tiempo”, “debo hacer mi presupuesto, pero mañana empiezo”, “sé que no debo seguir endeudándome con la tarjeta de crédito, pero esta es la última compra que hago”. Estoy convencida que si no se toma la decisión de empezar hoy, mañana no se hará, tampoco la otra semana, ni el año que viene.

Cuando se trata de organizar y administrar las finanzas personales, son diversas las razones por las que se decide procrastinar, pero éstas razones no son más que excusas cimentadas en el  miedo de enfrenarse a la  realidad y evitar, a toda costa, este momento incómodo.

Esperar a que los problemas financieros se resuelvan por sí solos,  posponiendo o procrastinando la decisión de organizarte y tomar el control de las finanzas, solo hará que las cosas se pongan más difíciles con el tiempo.

¡Tú eres el único responsable de tu bienestar financiero! Nadie podrá hacer esa tarea por ti.  Si, por ejemplo,  año tras año, te das cuenta que tus resultados financieros decaen, que tus deudas aumentan de forma exponencial y tu calidad de vida se ve afectada, es conveniente hacer un alto y visualizar: ¿cómo serán las cosas si continúas por el mismo camino?, y ¿cómo serían  si pudieras ponerle fin a esta situación?

Espero que tu miedo a confrontar aquello que no es grato  y que, con seguridad,  te perturbará en el corto tiempo, no prime sobre tu crecimiento a  mediano y largo plazo. Recuerda: todos somos el resultado de nuestras propias decisiones y postergar o procrastinar también es una decisión.

 

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